Miro para atrás, a lo que fue este año, y me sorprendo a mi misma. Me puso a prueba de tantas maneras el 2021. Me empujó a cuidar de un familiar enfermo en plena ola de Covid. Me volvió a insertar laboralmente y a desafiarme a otro cambio de carrera (si, otro más). Me puso a mi actual pareja frente a mis ojos. Me quitó amigxs, me devolvió algunxs otrxs. Terminé terapia. Volví a terapia (por otro tema).

Me tomé un año sabático como quien dice de hacer contenido. Me di cuenta que no era lo mío, que me enfermaba estar detrás de números y estrategias. Me di cuenta que extrañaba los blogs, lo old-school, la forma en que todo arrancó. Lo dejé todo, casi que por completo. Estuve en varias oportunidades con el cursor sobre el botón “eliminar permanentemente” del hosting de este blog.

Dejar el mundo de la creación de contenido atrás me permitió tomar un respiro y entender qué quería hacer realmente de forma profesional. Me dio tiempo de meterme en un curso de UX/UI a ver qué onda y me terminé enamorando de una disciplina que me hubiera encantado conocer a los 15 años cuando diseñaba páginas web precariamente en FrontPage.

Intenté meterme de lleno al mundo del minimalismo y fracasé. O no se si sería correcto catalogarlo de “fracaso”, creo que en realidad tomé lo que necesitaba del concepto y lo traje a mi vida maximalista y llena de clutter.

Me decidí a abandonar la industria de la moda por completo. Miré el documental The True Cost y me comprometí de nuevo a mi desafío de 12 prendas en 12 meses.

Y la pandemia. Qué decir de la pandemia. Y de mi país, que tanto me duele. Este año odié Argentina como nunca. Pensé que lo había superado. Pensé que me había amigado con mi país. Resulta que solo había tenido el privilegio de vivir en una zona céntrica y medianamente segura. Volver a un barrio bien barrio del conurbano bonaerense sin dudas afectó mi percepción del país así como colaboro con el deterioro de mi ya delicada salud mental.

Yo se que este posteo suena depresivo, casi negativo. Pero yo siento que estoy bien. Mejor dicho: que estoy encaminada, y eso para mi es estar bien. Tener una pareja que sea tan buen compañero, una familia que con sus falencias y todo me banca, unas mascotas increíbles y un laburo con gente como la gente, no puede significar otra cosa: me está yendo bien.

Florencia, de acá, para arriba.


Top 10 looks del 2021

No me sorprende que sean casi todos looks de otoño e invierno 😜

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